¿Cómo será el coche del futuro?

¿Cómo será el coche del futuro?

¿Se conducirá solo? ¿Será eléctrico? ¿Levitará (como el tren chino)? ¿Podremos cambiar su forma, color y capacidad interior según queramos?

Algunas de estas preguntas parecen de ciencia ficción, sin embargo, también lo parecía hace 20 años el pensar en un vehículo que mantuviera la distancia de seguridad o aparcara solo.

Lo que está claro es que los automóviles futuros estarán hiperconectados y sus funcionalidades se deberán a una integración total con el mundo digital.

La IA (Inteligencia Artificial), el 5G y la Movilidad Inteligente tendrán mucho que decir en cómo será nuestra forma de desplazarnos en el futuro; hay quien dice que la primera generación de personas que no tendrá necesidad de saber conducir un coche ya ha nacido. Parece claro que los vehículos serán autónomos (sin conductor), los ocupantes seremos pasajeros y se podrán manejar casi en exclusiva con la voz.

Las empresas pretenden que los vehículos vayan cargados de sensores de todo tipo, sin embargo, lógicamente, no se detectarán a simple vista. Visión 360 grados, advertencia de colisión, habitáculo híper reforzado… También tendrán todo tipo de comodidades para los ocupantes, que podrán convertirlos en oficinas móviles (con máxima conectividad) o en espacios de reposo y entretenimiento.

El parabrisas promete ser uno de los elementos más importantes en el futuro de la futura movilidad.

Empresas tan diversas como Tesla, Volvo, Ford, Google, Apple, Hyunday, Mercedes… ya han presentado grandes avances al respecto con mayor o menor fortuna y con diferentes niveles de autonomía. ·Pincha en los enlaces si quieres más información sobre las funcionalidades conseguidas por  cada marca·

Ya hace cinco años que PSA Peugeot Citroën realizó un viaje demostración entre Vigo y Madrid con uno de sus prototipos y está previsto que en 2022 la empresa Enaire pruebe su modelo de taxi volador en Santiago de Compostela. Sí, volador.

El nuevo modelo de movilidad afectará también a autobuses, camiones y furgonetas, con claras consecuencias para profesionales del sector. Pero también puede hacerlo con otros medios de transporte como el ferrocarril y el avión.

Nadie puede predecir cuándo se producirá exactamente, cuándo estas nuevas aplicaciones tecnológicas serán consideradas seguras para comercializarse de forma generalizada. Lo que sí parece claro es que, dentro de poco, quienes conduzcan un vehículo lo harán por gusto, no por necesidad.

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