Cajas negras en vehículos: obligatorias a partir de 2022.

Cajas negras en vehículos: obligatorias a partir de 2022.

Las cajas negras son capaces de monitorear y almacenar multitud de datos, desde los movimientos de dirección hasta el estado de los sistemas de seguridad, pasado por la ubicación, el consumo y la velocidad del vehículo.
Estos elementos de seguridad y control serán obligatorios en todos los vehículos (incluidos camiones, autobuses y furgonetas) a partir de 2022 en los modelos nuevos y a partir de 2024 en los ya existentes conforme a la nueva normativa europea.

 

Se componen de un hardware de memoria para almacenar datos y un software con sistema operativo para guardar los datos obtenidos. Eso sí, los datos que recopilen dependerán de la legislación de cada país de la Unión Europea y de los niveles de automatización del vehículo.

Este sistema, que no graba ni imagen ni audio, se sitúa bajo el asiento del conductor y va atornillado al chasis.

Las cajas negras son dispositivos de pequeño tamaño que están fabricadas en acero para conferirles un nivel de resistencia a accidentes lo más alto posible. Según la Comisión Europea son “una valiosa herramienta de investigación para monitorear o validar nuevas tecnologías de seguridad, establecer límites de tolerancia humana y registrar velocidades de impacto».

Una de las funcionalidades es registrar datos de accidentes para reconstruir momentos previos al choque e intentar conocer las causas o responsabilidades del siniestro y ya se usan como prueba en juicios. Los dispositivos recopilan información de los 30 segundos anteriores y los 5 segundos posteriores al despliegue del airbag y evalúan el desempeño de los sistemas de seguridad de los coches. También recopilan la ubicación, los movimientos de la dirección, la aceleración y la desaceleración del coche.

También existen modelos que registran todos los datos de un viaje de principio a fin, como ocurre con los instalados en los aviones o los tacógrafos de los camiones y que se utilizan para rastrear la carga, la velocidad y las horas de movimiento continuo.

Como primer paso, la legislación de la UE obliga a los fabricantes a instalar obligatoriamente el sistema OBFMC (On-board Fuel and/or Energy Consumption Monitoring), un dispositivo que se encarga de medir y controlar el consumo de combustible o electricidad de los vehículos. La información que recoge es anónima y servirá para determinar si el fabricante cumple con el consumo y emisiones prometidas en las pruebas del ciclo WLTP, la normativa actual que mide estos parámetros. De esta forma se evitarán escándalos sobre falsificaciones de datos como los que salpicaron a la industria automovilística en pasados años.

La Unión Europea espera que gracias a las cajas negras mejore la seguridad de los vehículos y la conducción por parte de los usuarios.

 

 

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